Por JUAN PEDRO CARRASCO GARCÍA *.—  «¿Quién pudiera desordenar el tiempo?» se pregunta el poeta en el poema «Calor en diciembre». Quizá sea ésta una de las premisas fundamentales para el hallazgo de una voz. En su lucha por el encuentro con una voz personal, Argudo se recrea en un universo temporal simbólico y fluctuante.

Leire, un poemario sin sello es la «opera prima» de un yo que se ha sumergido en el tiempo para hallar en él su materia poética, y descubrir si certeza y sugerencia pueden ser dos componentes aislados en la poesía lírica o por el contrario son susceptibles de permeabilidad.

Y todo se inicia a partir de un fecha -hermética, misteriosa-, el 12 de mayo, y su tiempo de después, tras 15 años y después 5, pero de nuevo el poeta vuelve al 12 de mayo, tras el que ya no pasarán ni 15 ni 5 años, sino un año después, y después 1 mes y 2 semanas y 36 horas, un año después, que se reduce finalmente en una estructura dual donde, como decíamos, certeza, la verdad del yo del poeta, y la sugerencia, la deuna historia subyacente de la queesboza más que dicede su periplo vital. Un vaivén que desemboca en un juego temporal hacia adelante y hacia atrás, quizá para encontrar el centro, el hilo cronológico verdadero. Mientras tanto es el lector, quien debe participar de ese juego y no perder detalle de cuanto el poeta le desvela o no.

Y, por fin, en él, en el tiempo, aparece Leire enredada entre sus hebras entretejiendo la mirada introspectiva de quien marcha a su encuentro, y que se esfuerza denodadamente por llegar a ella.

El poeta encuentra en el lenguaje la ruptura con la lógica («las manos bailan el ocaso», «un asfalto de nata», «los pájaros volando las horas»), la imagen evocadora de lo concreto y de lo abstracto («las semanas son álbumes/ de rojiza primavera», «balas de certeza», «soportales de memorias»), la fuerza del paralelismo y otros tantos recursos retóricos, los soportes de una voz, joven e insaciable, pero serena y madura, que quiere beber en ese «vaso de sed» de la poesía.

[*] Juan Pedro Carrasco García es poeta, dramaturgo y novelista.