OBRA ANTERIOR

María J. de la Vega

Dice María J. de la Vega que cuando crea “yo no pienso exactamente que esto va a ser un libro. Me viene una imagen, algo que siento, y lo plasmo». No tiene prisa en escribir: se toma bastante tiempo en cada poema, uno al mes aproximadamente, “hasta que pienso que lo he acabado. Es un poco inconsciente”. Así y bajo esa premisa, con la calma que requiere la labor de poeta, nació su último libro publicado, Estación de transbordo, cuya fotografía de cubierta ha sido inmortalizada por Rafa Martín, y en el que la autora pretende pintar actos concernientes a una “etapa reciente” en su vida.

La autora ha dedicado su trayectoria laboral a la educación, desempeñándose como técnico de esta área en  el Ayuntamiento de Leganés durante 33 años. Sin embargo, actualmente está jubilada, “hice un rescate de la vida”. Este dato es vital para adentrarse en las entrañas de Estación de transbordo. “Mi  tema es aquel que me atraviesa durante un tiempo. Mientras que en mi anterior libro se cierra el duelo  por la muerte de tres personas muy cercanas; éste pertenece a mi etapa más reciente, aunque también recoge ese dolor, pero más serenado e incorporado a la vida. Tengo la sensación de estar en  un tiempo de tregua”. ¿Y la portada? ¿Podemos interpretar que la vida es un continuo cruce de trenes y transbordos con estaciones de sol, y otras de lluvia? “Eso es absolutamente correcto”, sentencia la  creadora.

Y, efectivamente, tropezaremos, en el poemario de María, con el paso del tiempo y sus consecuencias. Con lo que la vida te va quitando, pero, a la vez, dando. Así, la autora nos mostrará la faceta áspera que reviste cierta parte del peregrinaje vital, pero también la prueba de que la amamos y que recoge, en cierta forma, no sólo lo propio, sino el tiempo. Y ese cuadro, lejos de reducirse, se hace extensivo a la vida de la gente, que tan importante es para María.

Una luz que genera sinceridad en el mensaje y consigue mostrar el alma de la poeta. “Creo que me desnudo en todos, prácticamente. Pero, pienso, que es aplicable también a todos mis libros. Las personas más allegadas a mí conocen todo, y además me lo dicen. Trabajo desde el inconsciente, pero no hago ciencia ficción con la poesía”, aclara María J. de la Vega, que reconoce que Estación de transbordo incluye cuatro poemas sacados “de un libro que no está publicado, porque a quienes lo leyeron les resultó muy duro, y tienen que ver con la guerra”. De hecho, María publicó por vez primera  entrada su osamenta en el medio siglo.